domingo, 28 de noviembre de 2010

Recomiendan suspender reubicación

Luego de escuchar a las partes en conflicto por el uso del espacio público en la localidad de Bosa, el Personero de Bogotá, Francisco Rojas Birry le recomendó a la alcaldesa de esa localidad suspender de manera provisional el proceso se reubicación de los vendedores informales.
El tema se ha convertido en una fuente de discordia en la Ciudadela El Recreo, de Metrovivienda, que habitan más de 40 mil personas, por cuanto estas reclaman el derecho al disfrute del escaso espacio público de la zona, mientras que los vendedores informales reclaman el derecho al trabajo. Aunque la administración distrital ha buscado una solución definitiva, las partes no se han sentido satisfechas con las fórmulas propuestas, como la reubicación en uno de los pocos parques del sector.
Lizeth y Johana Orozco


Para zanjar las diferencias y buscar una solución consensuada y definitiva a la problemática, que involucre a todos los actores, es decir Administración Distrital, vendedores, agremiaciones y residentes de los diferentes conjuntos, se creó una mesa de trabajo interinstitucional que integran, entre otros, la Personería de Bogotá, la Directora del Instituto para la

Economía Social Ipes, Inés Elvira Roldán; el Subsecretario de Convivencia y Seguridad, Andrés Restrepo, el Defensor del Espacio Público, Germán Darío Rodríguez, la Alcaldesa Local de Bosa, Janeth Jiménez Garzón, y funcionarios de Metrovivienda.

Rojas Birry recomendó la suspensión de la reubicación de los vendedores informales hasta que la Administración Distrital reactive la mesa de negociación con ellos e incluya en la concertación a los habitantes de la Ciudadela el Recreo. “Esta mesa no avalará el uso de la fuerza ni las imposiciones, solo la concertación”, dijo el Personero.

La reunión de la mesa de trabajo se convocó a instancias de la Personería de Bogotá. Rojas Birry pidió a esta escuchar a los representantes de los 127 vendedores informales afectados por esa problemática en Bosa.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Vendedores Ambulantes Bogotá

No es fácil la situación de los vendedores ambulantes que están siendo "desplazados" de sus puestos de trabajo, para "recuperar el espacio público."

El domingo pasado los vendedores ambulantes que usualmente se ubican y llenan una parte de la acera de la carrera 7a en el centro de Bogotá no pudieron trabajar, lo mismo está ocurriendo hoy por lo menos en la Carrera 7a y en la Avenida 19. En su lugar hay multitud de policias (incluyendo intimidadores escuadrones ESMAD a cuyos integrantes no les he visto identificación visible) .

Esto supuestamente hace parte de una concertación a la que habían llegado con la alcadía de Bogotá (que indica estar siguiendo el Plan Maestro del Espacio Público legado de Antanas Mockus http://www.bogota.gov.co/bogota/histo.php?idh=7547&patron=1 ). Sin embargo esa no es la óptica de los vendedores con los que he podido hablar, quienes no encuentra posibilidades en los centros "La Veracruz" (Cll 17 No 4-61) y "San Victorino" (Cll 10 No 11-34/54) donde se supone que se trasladarían los que aceptaran el "pacto".

En una ciudad todo es demasiado costoso, en Colombia el desplazamiento forzado generado por todos los actores armados hace que lleguen más personas a las ciudades, practicamente en su totalidad ni los recien llegados ni los que vendedores informales que hay, han tenido una educación que les permita acceder a los empleos formales de las ciudades, también muchos (en todos los sectores sociales) prefieren lo conocido que aprender (no estoy exento de ese problema). Así que la informalidad de la calle es solución para muchas personas en Bogotá y otras ciudades (Un millon de personas en Bogotá de acuerdo al artículo "¿HAY ESPACIO PARA LAS VENTAS AMBULANTES?" de Astrid Elena Villegas publicado en Actualidad Colombiana Nº 364 Julio 30 a Agosto 13 de 2003).

Por esto, yo personalmente como habitante de esta ciudad, normalmente no tengo inconveniente en detenerme o dar un rodeo cuando paso por sitios con mucha gente por la compra y venta en la calle. Incluso, al igual que muchos policias y otros ciudadanos, he comprado algunos artículos disfruto mucho poder comer ensalada de frutas, papás, pizza, arepas, avena con buñuelo, empanadas y tantas otras cosas ricas que los vendedores preparan y ofrecen en la calle (normalmente son a $1000).
Además de haber podido almorzar algunos días así, disfruto aún más los artículos y alimentos comprados en la calle (especialmente a quienes ya conozco y les tengo confianza) porque se que no pagan IVA, y esa es una ayuda para mí en el propósito de hacer objeción fiscal a impuestos destinados a guerra. Creo que gracias a Dios, estos vendedores que trabajan honestamente en la "ilegalidad" de un código de policia me dan ánimo para seguir, en ese propósito de respetar la vida sin excusas (y eso que siento que mi camino es más fácil que el de muchos ellos porque a diferencia de la inmensa mayoría de habitantes de este mundo que nosotros mismos hemos dañado, nuestro Padre permitió que yo llegara al seno de una familia que me pudo brindar amor y educación).

Entiendo que mi preferencia por comprar en la calle no será compartida por much@s, pero es un hecho que no he podido comprar nuevamente en la 7a en la ciclovia del centro los domingos, y muchisimos vendedores (talvez más de 30 por acera entre la Cll 10 y la 26) que allí esperaban obtener un ingreso (algunos para sostener sus familias) no lo lograron y posiblmente algunos tampoco han tenido la oportunidad de prepararse para un cambio de actividad.

Entiendo que el comercio formal y la administración tanto nacional como distrital están preocupados por las ventas de estos trabajadores informales, las cuales no generan impuestos. Pero si lo que se espera es obtener ingresos para financiar obras sociales (como es el componente mayoritarío del plan de desarrollo 2004-2008 http://www.bogota.gov.co/bogota/plandesa.pdf ) ¿Por que no dejar más bien que quienes requieren esa ayuda trabajen honradametne de manera informal en lo que pueden y que así sostengan a sus familias como han venido haciendo?
¿Qué tal más bien emplear una parte de los impuestos destinados a actores armados para ofrecer unos subsidios de estudio a estas personas y para algunas campañas publicitarias con amor de Dios que los motiven a capacitarse así?
De esta forma tendrían la oportunidad de dejar de trabajar una par de horas al día para dedicarlas a capacitarse con miras a salir de la informalidad ---como es anhelado por la mayoría de los vendedores ambulantes con los que he hablado.

No se cuantos ciudadanos están francamente preocupadas por la "recuperación del espacio público," Personalmente no me parece prioritarío al ver la cotidiana y masiva vulneración de derechos fundamentales.
Con tantos compradores que prefieren locales comerciales formales, y con tanta necesidad de quienes acuden a la informalidad, no vale la pena obligar a estos vendedores ambulantes al desempleo sin opción en las ciudades o pedirles que retomen campos plagados de paramilitares, guerrilleros y fuerzas armadas estatales.

Los que quieran más "seguridad" con cuerpos ESMAD o con paramilitares o con guerrila o con seguridad democrática que la paguen y que sus vigilantes convivan con ellos. Pero que no nos la cobren a los que preferimos la seguridad que Dios brinda, ni que nos pongan a sus actores armados cerca.

A Dios le pido por todos esos actores armados, para que deserten, dejen las armas, amen y respete la vida y dejen de ser la mano de unos sistemas que no traen más que muerte. Por los que tratan de mantener a sus familias con un trabajo sencillo pero honrado. Por todos para que dejemos la indiferencia de nuestros corazones, la mentira de nuestros labios y cambiemos con amor estos sistemas de muerte en vivencia del Reino de Dios aquí y ahora.

Un colombiano que quiere la paz de Dios.

Recuperado de colombia.indymedia.org/news/2005/06/27094.php

                                             Recuperado de youtube



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Personeria de Bogotá: Reubicación de Vendedores Ambulantes


http://www.elespectador.com/impreso/bogota/articuloimpreso-luz-roja-los-vendedores-ambulantes
 El caso más caótico es el de la Caseta de la Feria Popular de la Carrera 38, en el sector de San Andresito, que tiene una capacidad proyectada para 1753 puestos, de los cuales sólo hay ocupados 225.


Un verdadero padecimiento soportan los vendedores ambulantes y estacionarios en la capital del país, ante la ineficacia del programa de reubicación emprendido por la Administración Distrital, a través del Fondo de Ventas Populares de la Secretaría de Gobierno, que sólo en los últimos siete años ha gastado más de 38 mil millones de pesos, entre funcionamiento e inversión.

El informe de la Personería Distrital toma más importancia a propósito de la entrada en vigencia del nuevo Código de Policía de Bogotá prevista para el próximo 20 de julio.

La veeduría sobre este tema surgió a raíz del alto número de quejas por parte de estos ciudadanos, a quienes el gobierno capitalino les prometió mejoras en sus condiciones, pero realmente lo único que han conseguido son frustraciones.

De los 100.000 vendedores ambulantes y estacionarios que se estima existen en Bogotá, según información suministrada por el propio Fondo, sólo se habrían creado soluciones definitivas para 2,6% de los informales, de los cuales sólo 1,6% se estarían beneficiando. Además, existen proyectos de reubicación o construcción de soluciones futuras para 1,2%; de ellos 1% está en reubicación o provisional. Por apalancamiento de crédito, asesorías, promoción y divulgación se han favorecido 0,2%, para un total de tan sólo 2,8% de personas favorecidas por las políticas estatales. Como se puede ver, los porcentajes no representan un cubrimiento adecuado que ataque la magnitud del problema.

Desde la primera administración del Alcalde Antanas Mockus se implementó este programa, pero la veeduría detectó que no existen suficientes estudios de viabilidad ni de factibilidad de los negocios, considerando que los productos que estos vendedores ofrecen no son compatibles con negocios formales, ya que el producido ni siquiera alcanza para cumplir con el pago de arriendos o de servicios públicos. Por otra parte, la administración les prometió que ellos serían propietarios de los puestos, pero esto tampoco se ha cumplido, según conclusiones del estudio.

Otras Casetas del mismo programa, como las de la Plaza España y la de Kennedy están suspendidas por causas judiciales y comerciales; mientras que en La Veracruz no han originado vendedores. Por último, en La Capuchina los beneficiados demandan más promoción del lugar.

Las cuantiosas inversiones de los 17 proyectos emprendidos desde diciembre de 1991 hasta la fecha no han dado una solución integral a la problemática. Además, tres de los proyectos, como son la Caseta de la Feria Popular del Sur, los Balastreros Santa Inés y la Bodega Cooperativa Correcaminos, fracasaron y su ejecución se paralizó.

Estas políticas son de obligatorio cumplimiento para el Distrito, en atención al fallo SU-360 de la Corte Constitucional emitido en 1999.


http://andreu-viatges.blogspot.com/2008/05/bogot.html